Supersticiones
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| Imagen de Bruno en Pixabay |
Un domingo, mi amiga Irene y yo estábamos charlando mientras tomábamos un café.
—Este martes será martes y trece. Qué miedo le tengo —me confesó ella de pronto, con voz trémula.
—¡Qué tontería! —le solté riéndome.
—No deberías reírte —me advirtió en tono enfadado.
Para irritarla más le anuncié:
—Mira, este martes y trece voy a dejar unas tijeras abiertas, derramaré sal, pasaré por debajo de una escalera y quizás me cruce con algún gato negro.
—¿Pero qué dices? ¿Has perdido el juicio? —me preguntó con voz chillona.
—No, simplemente te voy a demostrar la falsedad de esas supersticiones.
—Como hagas todo eso la mala suerte te perseguirá.
—Ya veremos —repliqué divertida.
Pues bien, cuando llegó el martes y trece, estando sola en mi piso, dejé unas tijeras abiertas, derramé sal sobre la mesa y luego abrí la escalera y pasé por debajo. A continuación, salí a la calle y, para mi sorpresa, un gato negro se cruzó en mi camino.
Inmediatamente, emprendí el regreso a casa muy satisfecha y sin miedo. Sin embargo, cuando llegué, no encontré las llaves en mi bolso. ¡Se me había olvidado cogerlas! Era la primera vez que me pasaba algo así.
Después de casi dos horas, pude entrar en mi piso. Lo primero que hice fue cerrar las tijeras y recoger la sal. Desde entonces, cada vez que tengo mala suerte no puedo evitar achacarla a mis provocadoras acciones. Pero lo peor de todo es que ahora es Irene quien se ríe de mí.

Escribe un micro de hasta 250 palabras en el que se narre una historia que tenga como protagonista un día de la semana, ya sea porque algo ocurrió en ese día o porque ese día causó algún hecho. Eso sí, tiene que aparecer un día en concreto.
El plazo es hasta el 30 de septiembre de 2026.
Más información aquí.

Hola, Cristina, yo siempre digo que soy supersticiosa de por si acaso, es decir, por si acaso no paso por debajo de una escalera, me cuido de derramar la sal, etc. Pues lo mismo que tenía que haber hecho tu protagonista, por si acaso no reírse del martes y trece. En definitiva, fue el karma... ¿otra superstición más?
ResponderEliminarBuen aporte al reto.
Muchas gracias por participar.
Un abrazo. 🤗
Hola, Merche!! Jajajaja, coindico contigo en lo de ser supersticiosa por si acaso. La protagonista quería desafíar esas supersticiones y al final ya ves como acaba. Como muy bien dices no debía haberse reído del martes y trece.
EliminarMuchas por el fantástico reto y tu comentario. Un abrazo!!
Hola Cristina! Pues es que en la vida, uno puede tener supersticiones o no! Pero lo que no hay que hacer nunca es reirse de ellas, porque por lo visto se enfadan! Je ja! Un abrazote!
ResponderEliminarHola, Marifelita!! Como muy bien dices cada uno puede tener no supersticiones, pero reírse de ellas es peligroso porque ya lo creo que se enfadan, jajajaja. Muchas gracias por tu comentario y un abrazooo!!
EliminarPues al hacer varios riituales concidos como Mala Suerte todos juntos, lo que hizo fue llamarla: Por fin! Hacía mucho que nadie creía tanto en mi! Por cierto, no sé qué cara tiene esa señora. Sé que el olvido de las llaves tiene más que ver con la distracción y/ofalta momentánea de conciencia.
ResponderEliminarMuy bien relatado. Me encantó el armado de la historia y su final. Un abrazo
Juana, me alegra que te haya gustado esta historia. Y estoy totalmente de acuerdo contigo, porque la protagonista al hacer los rituales que provocan la mala suerte, de alguna manera la atrae. Y en cuanto lo que dices de las llaves es tal y como dices que fue un despiste, pero la protagonista lo interpreta como una señal. Muchas gracias!!
EliminarMe encantó el contrapunto del relato. Quizás llamemos Mala Suerte a momentánea distracción o falta de conciencia hacia la realidad inmediata por andar jugando a rivalidades inútiles. Un abrazo
ResponderEliminarAsí, lo veo yo también, Juana. A veces intentando demostrar que algo no existe, terminamos creyendo en ese algo. Muchas gracias por tu comentario y un abrazo!!
EliminarMartes 13, viernes 13... Lo chungo es el lunes 13. Tanto que nadie habla de él. Gracias, por el micro, nos enseña a no abusar de nuestro suerte ni tontear con la mala. Saludo.
ResponderEliminarJajajajaja, pues sí, el lunes 13 debe dar tanto miedo que por eso nadie habla de él, jajajaja. Sí, el mensaje del micro es ese que comentas: con la mala suerte no se juega. Muchas gracias y un saludo!!
EliminarAyayay.... provocadora esta protagonista. Un micro amable que deja una sonrisa. Estupendo, Cristina.
ResponderEliminarMuchas gracias, Marta!! Así es, esta protagonista es una provocadora total jajaja. Me alegra mucho que esta historia te haya dejado una sonrisa :)
EliminarBueno, la mala suerte la provocamos nosotros muchas veces con nuestras prisas, nuestra mala cabeza y los despistes involuntarios. No me creo que un pobre hombre o mujer que rueden por una escaleras o tengan cualquier tipo de accidente, sea por haber derramado sal. Yo por ejemplo sería ya difunto de tantos gatos negros que se me han cruzado por delante incluso alguno parándose y mirándome fijamente como diciéndome: ¿Qué miras tío?
ResponderEliminarUn abrazo.
Jajajajajaja, lo de la mala suerte de que se te cruce un gato negro yo no me lo creo. Pero hay otras cosas que trato de no hacer como pasar por debajo de una escalera o dejar las tijeras abiertas... Aunque, como muy bien señalas, la mala suerte la solemos provocar nosotros mismos. Muchas gracias por tu comentario y un abrazo!!
EliminarEl Martes y trece es uno de los más días mas nombrados a la hora de hablar de superstición y lo que pueda pasar es toda una carrera de obstáculos que tiene que sortear tu protagonista.
ResponderEliminarBonito texto .
Un abrazo Cristina
Puri
Así es, Puri, la protagonista se autoimpone "toda una carrera de obstáculos" en ese martes y trece y al final termina creyendo en lo que trataba de desmitificar. Muchas gracias por tu comentario y un abrazo!!
EliminarDile a la protagonista que debía haberse casado solo para demostrar a su smiga qie la mala sierte no existe, solo la buena.
ResponderEliminarAbrazoooo
Jajajajaja, pues mira no se me ocurrió esa idea, pero ahora que lo dices estaría muy gracioso, jajaajaja. Muchas gracias por tu comentario y un abrazooo!!
EliminarHola, Cristina, un micro muy jocoso y ocurrente sin dudas. Me ha gustado el temple tan seguro de la mujer desafiando a la mala suerte por no creer en esas cosas, lastima que el olvido de las llaves le jugara una mala pasada y cambiara su perspectiva, ja, ja. Bien llevado el micro, gracioso su final.
ResponderEliminarLo peor de las fijaciones mentales es que no te sueltan jamás, a menos que reviertas tu conciencia y domines el subconsciente para que borre tal fijación. Me gusta más llamarles cábalas a esos estamentos, las supersticiones tienen una connotación más apegada a la hechicería, y las cábalas a sucesos que se fueron dando coincidencialmente por andar de boca en boca y a creencias antiguas que se fueron transmitiendo de generación en generación, al menos así es como lo veo.
Gracias por el buen momento Cristina, un abrazo.
Hola, Harolina!! Me alegra mucho que te haya gustado el micro y que te parezca gracioso el final :D Como muy bien explicas, es muy complicado quitar las fijaciones mentales. Siempre he oído hablar de supersticiones, pero no de cábalas cuando se habla de estos temas. Lo que comentas sobre la diferencia entre supersticiones y cábalas es súperinteresante, investigaré sobre ello ;) Muchas gracias por tu comentario, me alegra que te haya hecho pasar un buen momento. Un abrazo!!
EliminarHola Cristina, no sé si fue mala suerte o mala cabeza. Aún así el mal rato se lo llevó tu protagonista. Un abrazo.
ResponderEliminarHola Cristina. El martes 13 es todo un clásico en los días terroríficos. No hay que jugar con las supersticiones, como decimos en mi tierra sobre las meigas, habelas hainas, y quien diga que no puede terminar llevándose alguna sorpresa. Un abrazo.
ResponderEliminarHola, Cristina. Soy de los que piensa que si las supersticiones se mantienen en el tiempo por algo será, las tradiciones y costumbres algún motivo tendrán para no olvidarse en el tiempo. Un abrazo
ResponderEliminarHola, Cristina. Aquí cabe la frase trillada pero cierta que dice "las brujas no existen, pero que las hay..."
ResponderEliminarUn barazo