Una mirada

Un caballo, sin verme, me está mirando fijo desde el fondo de la barranca. Yace sobre la tierra, está herido y relincha de dolor...

 

Imagen de Holger Schué en Pixabay.


Un caballo, sin verme, me está mirando fijo desde el fondo de la barranca. Yace sobre la tierra, está herido y relincha de dolor.

Su mirada aterrada me hace querer bajar y ayudarlo. Pero solo soy un niño, ¿como lo ayudaré? Si bajo, ¿no acabaremos los dos muertos?

Mejor pediré ayuda en el pueblo, pero está demasiado lejos. Y, además, cuando vuelva con alguien, ¿y si fuera demasiado tarde? No, no puedo dejarle solo.

Respiro hondo y comienzo a bajar por la barranca. Es más difícil de lo que imaginaba, pues la tierra está resbaladiza. Cuando al fin llego al fondo, el caballo se agita nervioso, sus ojos están desorbitados.

Me acerco despacio.

—Tranquilo, tranquilo.

Me arrodillo junto a él, le acaricio la cabeza con suavidad, sus ojos negros se apaciguan.

—Alguien llegará y nos rescatará, ya lo verás —le digo, creyendo en mis propias palabras.

Pero cae la noche y nadie llega. Me quedo dormido y, cuando me despierto por la mañana, el caballito ha muerto. Lloro de impotencia y de tristeza.

Pasan los días, y cuando parece que todo está perdido, llega mi padre, acompañado por varios hombres y mujeres.

Agarrándose unos a otros, forman una cadena y con grandes esfuerzos, logran sacarme de la barranca. Me siento débil, muy débil, solo tengo fuerzas para decir:

—No he logrado salvarlo.

Pero mi dolor se disipa cuando noto que el caballito me sigue mirando fijo, desde algún lugar secreto, escondido. Pero ya no está herido ni sufre, ahora es feliz.

Con este micro, participo en el microrreto de mayo propuesto por Pepe de la Torre, en El Tintero de Oro. 
El requisito es escribir un microrrelato de un máximo de 250 palabras cuyo comienzo debe ser la primera frase del tercer capítulo del tercer libro que esté en la tercera estantería de tu biblioteca personal.
Por otro lado, os animo a escribir vuestra historia. Tenéis de plazo hasta el 28 de mayo de 2026. Mas información aquí


En mi caso, el libro que está en la tercera posición en la tercera estantería es La arboleda perdida, de Rafael Alberti. Aún no lo he leído, espero hacerlo pronto. Como el libro está dividido entres partes y la primera parte solo tiene dos capítulos, he escogido la primera frase del tercer capítulo de la segunda parte: «Un caballo, sin verme, me está mirando fijo desde el fondo de la barranca».


Comentarios

Este relato lo publiqué en el blog que abrí en Wordpress, pero como finalmente me quedo en Bloguer, copio aquí todos los comentarios que me dejásteis. 


29 comentarios sobre “Una mirada”

  1. Hola Cristina, un relato que me recordó a Delibes, a esos libros que hablan de la niñez y el descubrimiento de nuestro mundo. Contado con una delicadeza, y una ternura que me encantan ñ. Gracias por compartir.Un abrazo.

    Te gusta a ti

  2. Hola Cristina – (se me ha ido el fragmento, en el mensaje anterior), pero me ha encantado, porque describes magistralmente cómo alguien hace todo lo posible a pesar de sus limitaciones para ayudar a un ser vivo, me gustó mucho cómo manejaste el final: no es un final feliz al uso, pero tampoco es triste del todo. Es un final con paz. Que el caballito siga mirando fijo desde un lugar secreto, ya sin dolor, me parece una imagen muy hermosa. Es como si el amor que le diste aquella noche no se hubiera perdido, sino que se hubiera quedado contigo para siempre. Abrazos virtuales desde Venezuela

    Te gusta a ti

    1. ¡Hola, Raquel!

      Es una alegría leer todo lo que me comentas que te ha transmitido este micro. A simple vista, puede parecer que el niño no consiguió nada con su valentía, porque el caballito muere pero como muy bien dices: “Es como si el amor que le diste aquella noche no se hubiera perdido, sino que se hubiera quedado contigo para siempre”. Es justamente lo que quería transmitir con este micro y me alegra que te haya llegado.

      ¡Muchísimas gracias y un abrazo!  

      Le gusta a 1 persona

  3. Una mirada autenticamente tragica. Me hiciste pensar en los muladares, que habia antes en los pueblos y sobre todo recordaste un cuento magnifico —como todos los suyos— de samanta schewelin titulado » un animal fabuloso».

    bueno , el tuyo acaba mejor.

    abrazooo

    Te gusta a ti

  4. Hola, Cristina. Pues vaya lo que ha dado de sí esa frase. Una historia un poco triste, pero con ese final te deja una sonrisa dibujada en la cara. Los animalitos, pobres, siempre sufriendo, y cómo lo exteriorizan. Has sabido plasmar a la perfección la escena. Me encantó.
    Un fuerte abrazo y gracias por participar

    Te gusta a ti

    1. ¡Hola, Pepe!

      Me alegra mucho que te haya gustado.

      Sí, la verdad es que en cuanto leí la frase me puse a escribir, es una magnífica frase y, además, muy inspiradora. Así que te agradezco enormemente el microrreto y tu comentario.

      ¡Un fuerte abrazo!

      Me gusta

  5. Buenas, Cristina.

    Qué historia tan hermosa y triste a la vez. EL niño bajando la barranca con una lógica tan pura para no dejar solo al caballo es de una ternura enorme. Y ese final, con el caballito mirándolo desde “algún lugar secreto”, convierte la tragedia en un consuelo casi mágico.

    Un abrazo.

    Te gusta a ti

    1. ¡Hola, Eitán!

      A través de la inocencia del niño quería expresar esa idea de que acompañar a veces es mejor que salvar. El niño siente que no ha hecho nada por el caballo, pero luego de alguna forma percibe la felicidad del animal.

      Te agradezco mucho tus palabras. ¡Un abrazo!

      Le gusta a 1 persona

  6. ¡Hola Cristina! Que relato tan bonito y tan triste a la vez. Transmites muy bien esa pena que siente el niño por no haber logrado salvar al animal. Y, a la vez, nos dejas ese pozo de esperanza de saber que se fue en paz y acompañado.

    Un saludo.

    Te gusta a ti

    1. ¡Hola, Rocío!

      Lo que comentas es justo la idea que quería tranmitir. El niño piensa en esas dos posibilidades: pedir ayuda en el pueblo o bajar a la barranca y hacer compañía al caballo herido. Elige la segunda opción que a simple vista puede parecer inútil y, sin embargo, con su valentía y sensibilidad, el niño consigue, como muy bien dices, que el caballo se vaya en paz y acompañado.

      ¡Muchas gracias por tu comentario y un abrazo!

      Me gusta

  7. ¡Hola, Mirna!

    Sí, es justo eso lo que hace el niño, como muy bien dices: «cuidar de ese otro ser indefenso para que no sintiera miedo.» A simple vista parece que el niño no hizo nada y, sin embargo, lo hizo todo.

    ¡Muchas gracias por tu comentario y un abrazo!

    Me gusta

  8. Hola, Cristina, un micro muy sensible y humano, donde el acompañamiento a un ser que sufre y que puede estar a punto de morir es mas importante que la vida misma de ambos. Lo has narrado con bastante credibilidad dejando ver que la inocencia de la niñez es de las facultades mas puras y sinceras del ser humano.

    La frase inicial, la del libro me gusto mucho y el final también, me recordó una película de un niño enfermo y un perro que algo tenia también, cuyo mutuo amor y conexión almica era tan fuerte, que el final fue muy parecido al del micro, no recuerdo el titulo. Un abrazo y lindos días venideros de junio.

    Por si no sale mi nombre soy Idalia H. Payano T.

    Te gusta a ti

    1. ¡Hola, Harolina!

      La verdad es que la frase inicial es fantástica, tuve suerte de encontrarla.

      Me quedo intrigada respecto a la película que me comentas. Si un día recuerdas el título, por favor dímelo 🙂

      Me alegra que te haya gustado este micro. Muchas gracias por tu comentario. ¡Un abrazo y que junio sea un mes bonito para ti también!


Comentarios

Entradas populares de este blog

Selene y Endimión

El cuervo

Katia