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Sí, quiero

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  Acabo de cumplir cuarenta y dos años, apenas me relaciono con nadie y detesto mi trabajo. Mi jefe me grita continuamente y tengo ganas de mandarle a la mierda, pero no me atrevo. Temo quedarme sin empleo, por eso aguanto y aguanto y aguanto… Mi único consuelo es la escritura, me refugio en ella a menudo, aunque soy la única que lee lo que escribo. Por fin ha terminado mi turno. Salgo del trabajo y voy por el consabido camino de siempre, pero, para mi sorpresa, descubro algo distinto: Hay mucha gente aglomerada alrededor de un hombre. Me acerco y escucho su preciosa voz narrando un cuento de una forma tan entregada y con una entonación tan dinámica que la historia parece cobrar vida y aletear cual mariposa en sus labios. Cuando termina, todos aplaudimos efusivamente. A continuación, él recoge las monedas que le damos y agradecido se despide. El público se dispersa quedándonos los dos solos. A pesar de mi reticencia a hablar con desconocidos, le pregunto cuándo podré volver a e...

La sombra del monstruo

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  Acompañada de sus dos fieles perros, Clea se adentró en el bosque con el propósito de matar al monstruo. Se infundía valor pensando en la runa “wunjo” que auguraba su éxito. Los perros no tardaron en encontrarlo. Clea se aproximó y, con ayuda de su arco, lanzó una flecha que se clavó en el corazón del monstruo. Este se desplomó y se convirtió en una sombra.   El pueblo entero recibió a la valiente arquera con gran júbilo. Sin embargo, Clea no sentía alegría. Una sombra oscura se había instalado en su corazón, la sombra del monstruo al que había asesinado.  Total palabras: 100 sin contar el título.                                                                       **** ¡¡¡RETO!!!   Con este microrrelato participo en el desafío del mes de mayo, propuesto...

El pincel mágico

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Había una vez un pintor a quien le gustaba ir a pintar al bosque. Se llevaba el lienzo, el caballete y los materiales para retratar animales, plantas y bellos paisajes. Lo peculiar era que tan solo utilizaba un pincel con el que conseguía todos los trazos, desde los más gruesos hasta los más finos. Además, los colores se mezclaban solo si el pintor así lo deseaba, por eso no necesitaba limpiarlo. El secreto era que se trataba de un pincel mágico que un duende le regaló. Sucedió un día en el que Sebastián, que así se llamaba el pintor, encontró al duende apresado en una trampa que algún cazador había colocado en un claro del bosque. El pintor liberó al duende y este sintió tanto agradecimiento que le recompensó concediéndole un deseo. Sebastián le explicó que buscaba la perfección en sus cuadros, y le pidió que le ayudase a crear obras perfectas. Entonces el duende le regaló aquel pincel mágico diciéndole: “Con este pincel pintarás cuadros absolutamente perfectos”. Y así ocurrió. ...

Alas rotas

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  Al mirase en el espejo el hada sollozó: ―¡Ya nunca podré volver a volar! ―y ocultando su cara entre las manos continuó llorando desconsoladamente. Titania, que escuchó su lamento, se acercó y le dijo: ―Tus alas se han roto, pero recuerda tu signo zodiacal. El hada miró a la reina de las hadas pensativa. ―Soy Piscis. ―Ahora, mírate de nuevo en el espejo ―le ordenó Titania. Cuando el hada se miró en el espejo vio el reflejo de dos peces nadando en sentidos opuestos. ―Mi vida tomará una nueva dirección ―afirmó el hada sonriendo y sus alas rotas desaparecieron. Total palabras: 99 sin contar el título.  ¡¡¡RETO!!!   Con este microrrelato participo en el reto del mes de abril, propuesto por  Lídia Castro Navàs .   Estas son las condiciones:  Crea un microrrelato o poesía (máx. 100 palabras) inspirándote en la  carta . En tu creación debe aparecer algo relacionado con el zodíaco:  piscis . ¡¡Os animo a participar!! Más información  aquí . 

El circo de Barnum

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  Huérfano y pobre. Su destino siempre estaría marcado por estas dos palabras. Sin embargo P. T. Barnum tenía dos sueños a los que no estaba dispuesto a renunciar: ser un hombre de éxito y compartir su vida con Charity, la mujer a la que amaba. Uno de sus sueños se había cumplido, pues había conseguido casarse con Charity a pesar de la oposición de su padre. Pero ¿qué podía hacer para triunfar? Todos sus negocios habían sido un fracaso. Sin embargo, lejos de rendirse, Barnum continuó pensando hasta que, un día, recordó a aquella mujer que le dio una manzana, cuando siendo un niño estaba hambriento y todos le ignoraban. La recordaba perfectamente: cubierta de harapos y con la cara deformada. ¿Y si buscaba a personas como ella? Personas rechazadas por su apariencia y que por ello vivían en las sombras. ¿Y si él las sacaba afuera y las hacía resplandecer? Barnum sabía que el camino no sería fácil, pero ¿acaso había sido fácil su vida alguna vez? Y así fue como empezó a contratar a per...

Mi destino

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  Pregunté a la vidente por mi destino. Ella cerró los ojos y, pronunciando unas palabras ininteligibles, movió su mano rápidamente sobre la pila de agua. Esta, que estaba en calma, empezó a agitarse. Entonces, la vidente abrió los ojos y me dijo que mi destino estaba marcado por la runa «berkana». Me sentí feliz pues  «berkana»  significa “florecer, evolucionar y madurar”. «¡Maravilloso!» grité entusiasmada a mis ochenta años. Total palabras: 68 sin contar el título.  ¡¡¡RETO!!!   Con este microrrelato participo en el reto del mes de marzo, propuesto por  Lídia Castro Navàs . Estas son las condiciones:  Crea un microrrelato o poesía (máx. 100 palabras) inspirándote en la  carta . En tu creación debe aparecer algo relacionado con la runa: berkana. ¡¡Os animo a participar!! Más información  aquí . 

Un pájaro enjaulado

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El gramófono emitía un sonido idéntico al triste gorjeo de un pájaro enjaulado. Iba a apagarlo cuando alguien llamó a la puerta. La abrí y me quedé asombrada al descubrir, a mis pies, un capazo dentro del cual dormía un bebé. Lo cogí en brazos y lo acuné. El bebé abrió los ojos rebosantes de vida y me miró. Le sonreí con ternura. En ese instante, pude escuchar que el sonido que emitía el gramófono había cambiado. Ahora el canto del pájaro era alegre porque había escapado de la jaula y podía volar en libertad. ***** ¡¡¡RETO!!!   Con este microrrelato participo en el reto del mes de febrero, propuesto por  Lídia Castro Navàs .